Miércoles , 28 Junio 2017

Sentirse fuerte

Mientras la sociedad cubana pasa por momentos difíciles y escaseces de productos muy necesarios, el régimen se siente fuerte y dispuesto a reprimir tanto a la disidencia como al resto de la población.

Para el exterior sigue tratando de demostrar que restablece los derechos que había conculcado, y ahora promueve el alquiler de viviendas estatales que ofertan entidades inmobiliarias, pero para pagar en cuc (pesos cubanos convertibles), por una bicoca de 2 000 cuc mensuales podrá cualquier ciudadano cubano disfrutar de un apartamento en Miramar, y deberá pagar los servicios de electricidad, abasto de agua, alcantarillado y gas manufacturado también en divisas.

Para el interior anunció el cierre de uno de los mercados agropecuarios más populares en la capital: la Plaza de Cuatro Caminos. Según plantean dejará de funcionar el próximo 30 de enero y el motivo expuesto es arreglarla.

Como al parecer ha encontrado eco en alguno de los lugares que internacionalmente hace sus historias de “bienhechor del pueblo”, ha retomado los aires y no tiene en estos momentos que preocuparse por la imagen externa, hasta que no se terminen de negociar las soluciones que dará la Unión Europea a la Posición Común. ¡Claro! También disfrutará de la ayuda financiera que ha recibido de la ONU.

Dentro del país las cosas son bien distintas, el triunfalismo exterior se convierte en coerción, ya no solo para los que se oponen, pero también para los que de una forma u otra disienten, y en estos momentos están en turno los cuentapropistas, que dieron una muestra de lo que es descontento social en Holguín; aunque aún pequeña, para el miedo que ha inspirado siempre el régimen se puede considerar una forma de empoderamiento.

Para la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, que ha estado sometida por espacio de 2 meses a una intensa restricción de sus actividades, el miércoles 22 de enero fue otro más de los tantos que no se nos ha permitido reunirnos. Con las variantes de que tampoco yo podía salir de la casa. Al extremo de en un momento decir una policía que no podía ni asomar la cabeza a la puerta, no sin antes haberme llamado estúpida.

Se efectuaron 14 arrestos de personas que trataron de entrar al edificio donde resido, ellas fueron: Marisel Vera Granados Torres, Laudelina Alcalde, Evelyn Pineda Concepción, Juliet Michelena Díaz, José Antonio sieres Ramallo, Juan Carlos Díaz Fonsweca, Judith Muniz Peraza, Julia Estrella Aramburu Taboas, Miladys Carnel González, Billy Joe Landa Linares, Maritza Concepción Sarmientos, María Cristina Labrada Varona;  la bloguera Lilliam Ruíz y el periodista Egberto Escobedo.

Todos fueron trasladados en autos patrullas de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) hasta lugares distantes de sus hogares, tales como: Carretera de Pinar del Río; municipio Caimito; Moralitos en el Cotorro y la Autopista Nacional.

Todo esto se ha convertido en una rutina, en primer lugar desde el punto de vista externo se ha proyectado una imagen virtual, que falsifica muy bien las posibilidades que tiene un cubano de a pie. Ya nadie que venga de visita al país o que se encuentre con un alto funcionario cubano en el exterior, podrá cuestionar que no se puede viajar libremente, ir a un hotel, hacer internet públicamente, comprar o alquilar una casa, adquirir un vehículo motor, trabajar por su cuenta, incluyendo pequeñas empresas a las que se le nombran cooperativas no agropecuarias, entre otras maniobras que permiten mostrar libertades que no existen, ya que ningún cubano promedio con los salarios de miseria que se ganan en el país, tiene acceso a disfrutar de alguna de ellas.

Piensan que el agua bendita vendrá con la Cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoaméricanos y Caribeños), que aunque dicen en su slogan que une a Latinoamérica, la separa de Norte América, porque excluye a los americanos y canadienses.

Durante estos días ya comienzan a sentirse los primeros vientos de restricciones por este cónclave, como por ejemplo prohibiciones de transitar por determinadas calles. Seguramente los mandatarios de los países democráticos de América Latina que visitarán La Habana, harán su recorrido por la 5ta. Avenida y los llevarán a ver alguna escuela de niños con retraso mental o débiles visuales, para ablandarles el corazón. No podrán disfrutar del paisaje de una Habana “bombardeada”, porque está muy bien determinado el itinerario que deben seguir y mucho menos se les permitirá tener contacto con los disidentes.

¿Y a dónde irán a parar los que se oponen por todos esos días?  ¿Tendrán prisión domiciliaria igual que yo o permanecerán en alguna celda sucia de una Estación de Policía? Todo está por ver, los cubanos que residen en el exterior y tienen acceso a internet, podrán compartir con los dignatarios la situación en que se encuentra la oposición dentro del país, aunque el protocolo y la diplomacia no permita hacer alguna acción a los visitantes que origine una disputa con el régimen. Ellos lo saben, es por eso que se sienten fuertes.

La Habana, 23 de enero de 2014.


 

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