Jueves , 22 Junio 2017
Posición del OCDH sobre la eliminación de la política de “pies mojados/pies secos”

Posición del OCDH sobre la eliminación de la política de “pies mojados/pies secos”

La decisión del todavía presidente Barack Obama de eliminar la llamada política de “pies mojados/pies secos” es una medida que afectará a la vida de cientos de miles de cubanos.

Para el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el gobierno norteamericano ha pasado por alto la ausencia de libertades y de estado de derecho en Cuba y lo ha hecho en un contexto de recrudecimiento de la represión.

Sorprende que el presidente Obama -quien ha tomado decisiones humanitarias con respecto a Cuba que hemos aplaudido- exprese como uno de los fundamentos de su decisión el hecho de que durante su administración se ha trabajado “para mejorar la vida del pueblo cubano, dentro de Cuba, proporcionándoles un mayor acceso a recursos, información y conectividad con el resto del mundo”. Bien sabe el presidente Obama que a pesar de los esfuerzos que su gobierno ha realizado, incluyendo las medidas y concesiones unilaterales, la situación económica y social de los cubanos sigue siendo la misma o peor, entre otras cosas porque se mantiene el monopolio estatal sobre la actividad económica. Si de verdad las condiciones socioeconómicas han cambiado ¿por qué miles de cubanos siguen saliendo por mar o atravesando las selvas americanas para llegar a Estados Unidos, por qué miles de jóvenes solamente sueñan con marcharse de su país?

Pareciera que Cuba es un país como cualquier otro del hemisferio, con los requerimientos democráticos mínimos, y que se ignora o se olvida que en la isla impera un régimen totalitario de más de medio siglo, que reprime de manera implacable y encarcela al que disiente, y donde profesionales, como los médicos, son considerados propiedad del estado y son enviados a trabajar a otros países en condiciones de semi-esclavitud. Por esta constante y generalizada violación a los derechos y libertades de los ciudadanos, incluidas sus libertades económicas, es que Cuba es -y continúa siendo- una excepción en América Latina.

Es verdad que lo mejor seria una migración ordenada, pero también es verdad que las vías que quedarán a partir de hoy son muy limitadas y a veces la población cubana no entiende cuáles son los criterios reales de admisibilidad que se aplican en estas, algo que también afecta las visas de no inmigrantes. Igualmente causa angustia en miles de cubanos que las citas para las entrevistas tarden años. Todo ello contrasta con el hecho de que se ha probado que personas simpatizantes del régimen y hasta represores, pueden entrar y salir o vivir en Estados Unidos.

Es verdad que muchos cubanos han abusado de los “privilegios” otorgados por las leyes norteamericanas, pero también es verdad que otros miles los han necesitado.

Se hace difícil creer que no se podían buscar soluciones intermedias en este tema.

Siempre se ha dicho que estos son asuntos que entran en la soberanía de Estados Unidos; sin embargo, esta idea contrasta con la declarada coordinación de intereses que en este caso ha primado con el gobierno cubano, quien mantiene un régimen que está en la esencia de que mucho cubanos no quieran o no puedan vivir en su propio país, y de las periódicas crisis migratorias con sus vecinos regionales. Pero lo más sorprendente es que en este contexto se mencione el compromiso del gobierno cubano de aceptar el regreso de los nacionales que tienen orden de deportación, al igual que ha aceptado el retorno de los inmigrantes interceptados en el mar, sin que se pueda garantizar que no habrá reprimendas o violaciones a los derechos humanos de dichas personas.

Para quienes queremos lo mejor para Cuba, la persona y su dignidad es lo primero. Todos queremos terminar con la excepcionalidad cubana, pero independientemente de cualquier medida ejecutiva o declaración conjunta, independientemente de que se quiera mirar para otro lado, la singular realidad que sufre el pueblo cubano, seguirá allí, y persistirá mientras se ignore su razón fundamental.

Madrid, 13 de enero de 2017
Observatorio Cubano de Derechos Humanos


 

  • Jorge Luis Valdés Villazán

    El equipo de la redacción de la OCDH hace un trabajo brillante defendiendo a los intereses del Pueblo cubano. Esté artículo recoge de forma mesurada el sentir de la gran mayoría de los cubanos. El Sr Obama ha ensombrecido con su arte populista las verdaderas circunstancias que afrontan el Pueblo. La mejoría y conectividad que él hace alusión solo ha favorecido al los magnates de la dictadura. El monopolio estatal-militar lo controla todo. Con las dictaduras no se negocia. Raúl Castro y buena parte de la acomodada élite odia todo sabor a Capitaliy Economía de Mercado. Cambios reales habrán cuando desaparezcan de esta vida sus anquilosados, burócratas y enificientes lacayos del Poder.

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