Miércoles , 24 Mayo 2017

Mudos y distendidos

CUANDO hace una semana la policía politica comenzó a vigilar día y noche las casa de los dirigentes de la oposición pacífica y los carros patrulleros limpiaron a la fuerza La Habana de vagabundos y limosneros, se sabía que la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) estaba cerca. Ya se conoce la fecha. Será entre el 28 y el 29 de este mes.

La institución regional, promovida por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y fundada en Caracas en 2011, llega a su tercera reunión con todo su esplendor antiimperialista y con su sello del folclórico porque sus bases establecen que trabajará por la democracia, pero la preside el general Raúl Castro, jefe de la única dictadura militar del continente.

Chávez, el castrismo y el bloque de Bolivia, Nicaragua y Ecuador, inventaron la CELAC para sacar del escenario a la Organización de Estados Americanos (OEA), que incluye a Estados Unidos y a Canadá y es considerada por la izquierda radical un mecanismo perverso del Tío Sam.

Sin embargo, a la cita asistirá como invitado especial el chileno José Miguel Insulza, secretario general de la OEA y, por lo tanto, según la óptica de los organizadores, el imperialismo podrá tener un mensajero callado en los debates y comedido o servicial a puertas cerradas.

Insulza estará en Cuba junto a los 31 jefes de estado y representantes gubernamentales que han confirmado su presencia y asegurado su sesión de genuflexiones al totalitarismo. El grupo, integrado por todo lo humano y lo divino de la politica latinoamericana, se persona allí con su cara de palo a respaldar un régimen de 55 años en un país donde no se celebran elecciones desde 1948.

Los líderes opositores y las Damas de Blanco hacen gestiones para que los viajeros los reciban. Quieren que los extranjeros conozcan la intensidad de la represión y el rigor de la vida diaria. La verdad es que, fuera de la negativa tajante del presidente de México, Enrique Peña Nieto, la respuesta que han tenido de los viajeros es el silencio. Silencio para los oprimidos y mano tendida a los opresores.

Lo que perciben los cubanos de la reunión de la CELAC es el control policial de sus vidas y el paso de gente poderosa que visita el Caribe después de las fiestas del fin de año.


 

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