Miércoles , 28 Junio 2017

Manzanillo y los locales vacíos

La falta de construcción de viviendas por parte del régimen, la destrucción de algunas por derrumbes, o por el azote de ciclones han hecho posible que muchas familias del municipio Manzanillo, en la provincia Granma, hayan tenido que acudir a construir por sus propios medios casuchas hechas de adobe (barro), cartones, pedazos de latas y zinc, en lugares apartados; otras personas han violado la ley entrando en lugares vacíos y el sistema -que no tiene nada de justicia social y mucho de cruel e inhumano- le aplica el desalojo; en el caso de las construidas sin autorización oficial las destruye con buldócer, dejando los que las habitan sin hogar y sin un lugar donde pasar sus noches.

El crecimiento de las viviendas ha estado frenado por décadas, en un momento por la desidia de la dirección del país; era más importante construir muros y trincheras en los países africanos; cuando se acabó la ayuda soviética, la falta de recursos de todo tipo e incluso de mano de obra, porque los constructores no estaban dispuestos a trabajar por bajos salarios. En fin, han sido múltiples los factores para que cientos de familias con muchos integrantes se vean obligadas a dividir sus casas en pequeños pedazos convirtiéndolas en ciudadelas o construyendo barbacoas para poder asimilar el crecimiento.

En la avenida Primero de Mayo, en este pueblo, se encuentran ubicadas dos naves con un buen techado que pertenecen a la fábrica de calzado y permanecieron por siete años cerradas. Una fue arrendada a un cuentapropista, para crear la Casa de la Fiesta; pero en las actividades que allí se hacían se originaban grandes riñas entre los jóvenes y entregó el local. Muchos piensan que ambas naves podían ser ocupadas por familias necesitadas.

A unos pocos metros de estas edificaciones se haya el mar y sus lados laterales se han convertido en un enorme basurero contaminante de las aguas del Golfo de Guacanayabo y de la ciudad, pero lo que más llama la atención es que en esta misma avenida Primero de Mayo se encuentra una casa de placa enrejada la que, según los vecinos, lleva ocho años cerrada y cada ciertos meses le pintan el cartel que obstenta al frente con el rótulo de Seguridad Marítima, allí no guardan nada ni hay pertenencias propias de la empresa.

Otra zona cercana conocida como La Marina fue ocupada por más de diez años por familias, posteriormente desalojadas y hoy en derrumbe. En estos momentos, un ala pequeña del lugar la ocupó la unidad Circuba, corriendo el riesgo de ser sepultados por el desplome del edificio.
En la calle José miguel Gómez, frente al edificio de ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.) hay una vivienda con más de dos años cerrada y quizás sea entregada a un dirigente que quiera vivir en el centro del pueblo.

Nada que para los sin tierra o mejor dicho sin casa, no hay ofertas de estos lugares desocupados y como el presupuesto que este año recibió el Gobierno Municipal, es menor al del pasado, vamos rumbo a la era de piedra, aumentando el número de desamparados y deteriorándose aún más la ya pésima infraestructura municipal.

Manzanillo, 10 de abril de 2017


 

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