Viernes , 23 Junio 2017

Los cinco espías y los presos de las cárceles cubanas

Hace una semanas, la TV oficialista y otros medios informativos divulgaron que unos de los cincos espías confesos recluido en  cárceles americanas, Geraldo Hernández, estaba privado de visita familiar.

En estos días se está convocando otra campaña internacional  por la liberación de esos espías.

No me cansaré de exhortar a los periodistas oficialistas y ahora exhorto también al espía  liberado  René González y a los familiares de los cuatro confesos, para que se refieran a las verdaderas condiciones de vida de los presos en las prisiones cubanas, que las visiten junto a los defensores de derechos humanos (esos que llaman contrarrevolucionarios), para que comparen quiénes sufren más.  

Los presos en Cuba están sometidos a los peores tratos degradantes e inhumanos, torturas físicas, sicológicas, y severas golpizas; centenares quedan con lesiones a veces graves  para toda su vida. Son comunes las violaciones de todos los derechos penitenciarios, y beneficios penales. La mayoría de los presos están seriamente desnutridos.  El agua que les suministran está contaminada. La falta de higiene  les provoca enfermedades dermatológicas. La deficiente asistencia médica, la inexactitud de los médicos y especialistas a la hora de atender y diagnosticar a un preso, es proverbial. Los roedores e insectos  contaminan el poco alimento que les pueden llevar sus familias. Los presos son constantemente amenazados y coaccionados por otros presos, por carceleros y funcionarios del MININT.

Son trasladados a prisiones lejanas donde sus familiares, que viven en la pobreza, no pueden visitarlos. Los presos se pasan meses y  a veces años sin ver a sus hijos y padres. Cuando reúnen con sacrificio el dinero para poder visitarlos y llevarles alimentos, cuando llegan a la cárcel, los dejan horas hasta que algún funcionario se acuerda que existe un familiar esperando para que le concedan la visita, o son virados para atrás, sin importarle los trabajo que pasaron, ni que se les eche  a perder toda la comida hecha con tanto esfuerzo y sacrificio.

Las celdas de castigos, en nada se compararan con  el llamado hueco que mencionan los espías. Son celdas llenas de moho, humedad, con todo tipo de insectos. A los que hacen huelgas de hambre y los que colaboran con la prensa independiente y los activistas de derechos humanos, los desnudan, los esposan en las rejas en forma de cruz por horas y hasta días, los golpean, luego de dejarlos con laceraciones en sus cuerpos, les lanzan agua, y en algunas prisiones, como Aguica, en Matanzas, hasta les aplican corriente.

Las condiciones de  las prisiones y campamentos de trabajos forzosos, los llamados CETEM, son  incalificables para albergar a cualquier ser humano.

En Cuba existen  cinco cárceles para presos  enfermos de VIH-SIDA, además de los que se encuentran en las prisiones normales. Estos son sometidos a las mismas condiciones  que mencioné anteriormente. Dejan que se deteriore  su salud, se agraven y mueran, y luego  adulteran la causa de muerte en el certificado de defunción.

A los cuatro espías presos en los Estados Unidos  no les sucede nada de esto. Se encuentran en buenas condiciones de vida, su alimentación es perfecta, los beneficios penitenciarios no les son violados, pueden vocear libremente lo que se les antoje, que no son torturados, porque se encuentran en un país democrático.

Una vez, recuerdo que protestaron porque le estaban dando pollo a diario. Una procacidad: los presos en Cuba no saben qué es el pollo.

En los días de navidad y fin de año, centenares de presos no tuvieron vista familiar, unos porque están a cientos de kilómetros de sus casas, y otros porque sus familias no tuvieron economía para visitarlos.

Lo más triste es que carceleros, funcionarios y jefes de las prisiones se robaron la incalificable comida que estaba  destinada a los presos. En esos días hubo prisiones y CETEM en que les suministraron a los presos huevo, picadillo, o un pedacito de carne en mal estado, sin contar los agregos corrompidos.

Mencionaré algunos presos sometidos a estos actos degradantes e inhumanos:

Dalvinder Singh Jagpal, un hindú que por solo publicar 10 videos clandestino en las mazmorra de la prisión del Combinado del Este, se encuentra en una celda de castigo, llamada la polaca, en la prisión de régimen especial Aguica, Matanzas, en las peores condiciones que pueda vivir un ser humano. Es constantemente golpeado por funcionarios. Desde hace más de 21 meses, no le es permitido visitas de amigos, y las visitas de la embajada es cada cinco meses. Quienes los visitan son funcionarios cubanos. Lleva 10 años reclamando su inocencia.

En esta misma prisión de Aguica se encuentra el preso político Luis Enrique Labrador Díaz, enfermo crónico de los riñones, sin asistencia médica, y en las mismas condiciones. Su delito fue que junto a cuatro activistas de los derechos humanos, el 14 de enero de 2011, en la llamada Plaza de la Revolución, protestaron con carteles antigubernamentales.

También se encuentra  preso allí Lázaro Pie Pérez, quien es un colaborador fiel de esta reportera desde hace más de dos años. Ha estado sometido a traslados arbitrarios a distintas prisiones  en menos de dos años.

Los dos reclusos mencionados están a más de 150 kilómetros de sus familias.

A más de 160 kilómetros de su familia, en la provincia de Pinar del Rio, se encuentra David Piloto Barceló. Enfermo de tuberculosis, también le es negada la asistencia médica. Ha estado en celdas de castigo por más de dos meses.

En el asentamiento de trabajo forzoso, CETEM, del Lawton, se encuentra el escritor Ángel Santiesteban Prats, un hombre de laureado en su carrera, con varios premios internacionales y nacionales, sancionado arbitrariamente a cinco años de privación de libertad. Le inventaron un delito para castigarlo por fundar el blog ¨Los hijos que nadie quiso¨, que fue un golpe grande para el gobierno cubano.

En la prisión para enfermos del VIH-SIDA, de San José de las Lajas, provincia Mayabeque, se encuentra la presa política Madeline Lázara Caraballo Betancourt, sancionada a tres años de privación de libertad por apoyar a nueve jóvenes con hijos menores de edad, que penetraron en un solar de la Habana Vieja. Su madre tiene 81 años, tiene una hija, Gladis Yandis Hernández Caraballo, recluida arbitrariamente en la prisión de jóvenes el Combinadito, que en vez de en una cárcel para menores debería estar en un hogar de amparo filial.

En la prisión de Quivicán, Mayabeque se encuentran un padre y su hijo que son presos políticos, Osvaldo Rodríguez Acosta y Osvaldo Rodríguez Castillo, sometidos a amenazas, coacciones, celdas de castigos por días, y golpizas por la policía de la Seguridad del Estado Amílcar, el jefe de la prisión y los carceleros.

También en esta prisión lleva más de dos meses en una celda de castigo, sin visitas familiares, sin llamadas telefónicas, el cubano-americano Carlos Alberto Pérez Ávila, por reclamar desde hace más de 10 años su inocencia y ser colaborador de esta reportera.

En la prisión de mujeres del Guatao se encuentra hace más de 15 meses la presa política Sonia Garro, sin juicio oral. Su esposo, el preso político Ramón Alejandro Muñoz, se encuentra en la prisión del Combinado del Este.

En la prisión Las Mangas en  Bayamo, Granma, está el preso político Ariel Arzuaga Peña, también sometido a  torturas físicas y verbales.

En la prisión provincial de Ariza,  Cienfuegos se encuentra desde hace más de dos años  Yasser Rivero Boni, en condiciones infrahumanas, a más de 200 kilómetros de su familia,  solo por ser un colaborador fiel de esta reportera.

A la mente no me vienen ahora los nombres de más de 50 presos políticos, los centenares de presos comunes y colaboradores de esta reportera que son sometidos a los actos degradantes e inhumanos, mencionados en los párrafos anteriores.

A finales de 2011,  Raúl Castro otorgó un indulto a 2900 presos, que en su mayoría resultaron ser delincuentes connotados. La mayoría regresó a prisión por otros delitos cometidos. Ahora, a principio de 2014, en algunas prisiones y CETEM, han sido  indultados presos con sanciones de más de 20 años, que llevan  más de 10 años en prisión, sancionados por los delitos de asesinato, pederastía y robo con violencia. Los que no serán seleccionados para este indulto son aquellos que han reclamados por años su inocencia, los presos políticos, y los que colaboran con la prensa independiente.  Serán seleccionados los paramilitares, y delincuentes que son los comprometidos con el régimen de  Raúl Castro.

Entre los días 28 y 29 de enero se  celebrará en Cuba la reunión de los  presidentes de la CELAC. Raúl Castro seguramente  reclamará la libertad de los cuatros espías confesos presos en los Estados Unidos.

¿Quiénes reclamarán por los presos políticos, y los presos inocentes que sufren los actos degradantes e inhumanos en las prisiones cubanas? ¿Hasta cuando los familiares de estos presos tienen que sufrir los maltratos verbales, y físicos, de los carceleros y los jefes de las prisiones? ¿Hasta cuándo tendrán que sufrir la lejanía de sus hijos y esposos?


 

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