Sábado , 24 Junio 2017

La otra cara del embargo

La Habana, noviembre de 2013. El pasado 22 de octubre la prensa oficialista al servicio del régimen cubano destacó en primera plana un artículo sobre los sectores más vulnerables afectados por el embargo económico y comercial estadounidense.

Como es lógico y ya no asombra a nadie volvieron a salir a relucir la atención de niños con discapacidades que sufren el déficit de sillas de ruedas, medios de enseñanza, dispositivos para el acceso a la informática y transporte especializado, entre otras carencias.

Se hizo énfasis también en enfermedades oncológicas y la imposibilidad de adquirir equipos y sistema de radio terapia, todo esto y más se publicó en una video conferencia, que antecedió a la votación en Naciones Unidas, de un proyecto de resolución cubano que pide el cese del bloqueo.

Por supuesto algo de lo que no se habla en el video conferencia y mucho menos en la prensa oficial, es del turismo de salud, encasillado y convertido en programa estrella en el mercado mundial, SERVIMED, empresa comercial cubana representante de algunos hospitales, clínicas y policlínicos que se dedican exclusivamente a la atención de extranjeros y turistas.

Cualquier visitante extranjero a la isla, hará un recorrido obligatorio del hospital William Soler, ya que dicha visita le da al gobierno cubano la posibilidad de mostrar, todo lo que hace por el cuidado de los niños, no obstante las terribles condiciones del hospital asombran a los visitantes, a quienes se les dice que dichas condiciones son responsabilidad del embargo americano. Claro, lo que no se le muestra a los visitantes es la otra cara del embargo, pues en ese mismo hospital funciona una clínica, con habitaciones privadas climatizadas y todos los equipos reservados para quienes puedan pagar con moneda extranjera, esta clínica ofrece trasplante de órganos, cirugía cosmética, tratamientos para el cáncer y prótesis ortopédicas, además de toda suerte de servicios y medicinas que los cubanos no tienen.

El deterioro de los hospitales cubanos, se debe a la decisión gubernamental de canalizar los limitados recursos hacia aquellos servicios que generan pago en divisas.

Según la información de personal medico que labora en el William Soler y que por razones de seguridad prefieren permanecer en el anonimato “las amplias instalaciones del centro hospitalario están destinadas para el turismo de salud, donde no falta tecnología de avanzada y medicamentos, incluso norteamericano, que Cuba compra en Europa y otros países de Latinoamérica.

No existe medicamento para el programa de turismo de salud, pero estas instalaciones y artículos médicos, no están al acceso de los niños cubanos y tampoco se incluyen en las excursiones del gobierno.

Quien quiera evidenciar el cinismo y el doble rasero del gobierno, que tanto se escuda y justifica con el embargo norteamericano, utilizando a niños discapacitados y enfermos de cáncer, lo invitamos a visitar la clínica Cira García, que se especializa en una amplia gama de patologías solo para extranjeros y miembros de la nomenclatura, que incluye chequeos médicos a ejecutivos y hasta cirugía cosmética.

El centro de Histoterapia Placentaria, que ha brindado servicio a más de 25 mil pacientes del mundo entero.

El centro internacional de oftalmología Camilo Cienfuegos, con 70 habitaciones privadas, dotadas de todas las comodidades de una institución medica 5 estrellas.

El hospital ortopédico Frank País con sus 42 habitaciones privadas para el turismo de salud, restaurante, centro comercial, barra y cafetería.

Lo que no se dice es que el régimen cubano, está generando 28 millones anuales del turismo de salud, que podrían emplearse en la atención de esos niños con discapacidad y pacientes oncológicos, que hoy toman como victimas del embargo.

Durante años el famoso bloqueo ha cargado con las culpas de los errores, experimentos, crímenes y desigualdades generados por el sistema totalitarista, la terrible situación de salud publica, abandono y pobreza que padece nuestro pueblo es el resultado de un sistema económico y político disfuncional e inhumano, exacerbado por el hecho de que el régimen desvía los recursos médicos hacia las necesidades de salud de la élite y de los pacientes extranjeros que les aporta los dólares.

El mismo régimen que culpa a Estados Unidos por los escases de recursos médicos, descaradamente promociona al mundo que Cuba es el “destino ideal para su salud”; he aquí el verdadero rostro del bloqueo interno que sufre el pueblo cubano.

Recomendamos a las personalidades que visitan la isla, preguntar por lo que sucede detrás de las puertas cerradas de los hospitales, y tal vez encuentre escondida la otra cara del embargo, que tanto afecta a la población de esta isla caribeña.

Y a propósito del embargo, en este inicio de noviembre medios oficiales destacan, la celebración de la trigésima primera edición de la feria internacional de la habana, con la presencia de mil quinientas empresas extranjeras, de ellas cuatrocientas de 65 países, que mantienen comercio con Cuba y han contribuido al crecimiento de los ingresos exportables y la diversificación de los mercados. Ciertamente cabe preguntarse: ¿En verdad existe el bloqueo norteamericano?


 

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