Lunes , 27 Marzo 2017

La desatención gubernamental reflejada en el Cementerio Huerto del Señor

En una reciente visita que realicé a un amigo de la infancia, a mediados de febrero del año en curso, y mientras charlábamos y recordábamos viejos tiempos de nuestra niñez, escuché a su esposa quejarse por lo desatendido y sucio que se encuentra el cementerio local del municipio Güira de Melena, en la provincia de Artemisa.

Ella acababa de llegar de la necrópolis, por conmemorarse ese día el quinto aniversario del fallecimiento de su padre. Entre el enfado y la cólera, dijo sentir dolor al percatarse que de su panteón familiar faltaban dos objetos de gran valor afectivo: una jardinera de mármol que utilizaba para depositar las flores que de vez en cuando lograba dedicarle a sus muertos y una placa de igual material que ilustraba un epitafio en honor a los fallecidos de la familia que allí descansan.

Varios días después motivado por lo que dijo la esposa de mi amigo, acudí al cementerio, que está ubicado en la Avenida 85ª y pude constatar el deterioro, suciedad y falta de mantenimiento constructivo del lugar. Recorrí la instalación y sus callejones interiores, ya que hay falta de pavimentación en las entrecalles y cuando llueve el acceso a las tumbas que se encuentran más al fondo del recinto, se dificulta por el lodo (fango) colorado que produce el camino al mezclarse con el agua.

Las quejas que tenía Nancy (así se llama la esposa de mi amigo) eran ciertas, dondequiera se puede apreciar el descuido que presentan las bóvedas sepulcrales, desechos sólidos entre las tumbas, salideros de agua y los monumentos patrimoniales en pésimo estado de conservación.
Algunos obeliscos, como el dedicado a “Nuestra Señora de la Encarnación”, se encuentran en total abandono, un moho color verdusco cubre en casi su totalidad la estatua; así como el jardín sin podar afea el entorno. En esas mismas condiciones se encuentra un panteón que fue erigido a la memoria del “Bombero Güireño”, ambos con más de un siglo de fundados. Lugares como el antiguo crematorio y el Mausoleo dedicado a los héroes municipales del pasado siglo, se encuentran faltos de cuidado, casi destruidos.

Durante la estancia en el recinto, entablé conversación con un señor que dijo llamarse “Chungo”, y me comentó que allí solo chapean y atienden el panteón de los “Caídos en la Defensa”, lo demás está hecho trizas: además de no existir ni un bombillo en la noche y mucho menos guardia nocturna. Es por eso que hay hechos vandálicos, entre ellos las profanaciones de los sepulcros, por personas inescrupulosas, que se aprovechan de la falta de vigilancia, para robar desde un búcaro de flores hasta los huesos de un difunto; los que utilizan en ritos religiosos.

Cuando seguí caminando pude apreciar un vertedero de desechos sólidos que se extiende a todo lo largo del exterior del muro perimetral, que deja un olor desagradable al pasar junto al mismo.
Con posterioridad traté de conversar con la señora Ana María Darías Fajardo, administradora de la necrópolis, pero se negó a recibirme en su despacho, ubicado en la funeraria de la localidad, en la Avenida 87 entre 82 y 84. Estos servicios a los familiares de los fallecidos, están subordinados a una dependencia estatal de la Dirección de Servicios Comunales.

Mientras tanto Nancy y la población local, afectada por esta falta de sensibilidad humana, tendrán que esperar a que las autoridades competentes muestren un poco mas de respeto y seriedad por el sagrado lugar donde descansan los familiares fallecidos.

Artemisa, 16 de marzo de 2017.


 

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