Elección de la desvergüenza

Elección de la desvergüenza

Finalizo en Cuba la segunda vuelta de las elecciones municipales, matizada por la habitual farsa disfrazada de democracia y con un elemento si bien no

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Finalizo en Cuba la segunda vuelta de las elecciones municipales, matizada por la habitual farsa disfrazada de democracia y con un elemento si bien no nuevo, si relativamente masivo: se intentaron postular como delegados más de 400 candidatos independientes del control estatal.

La reacción del régimen fue la que se esperaba. Los órganos represivos no escatimaron recursos en vigilar y acosar a los osados que se atrevieron a desafiar el monolítico sistema electoral socialista, blindado para elegir solo a los que cumplen obedientes la voluntad de los auto declarados dueños del país y de los destinos de sus habitantes. En el papel está consagrado que cualquier cubano con derechos políticos, puede postularse, que el partido comunista no nomina ni elige. La realidad es otra, si existía alguna duda ya fue despejada.

Los métodos de la Gestapo tropical fueron de manual, matreros como son, sobraron los intentos de intimidación y acoso, detenciones arbitrarias, acciones penales fabricadas para inhabilitar políticamente a los que se atrevieron a desafiar al sistema. La prensa estatal no se dio por aludida ante el desigual pulso entre los aspirantes independientes y la maquinaria coercitiva, pero entre líneas se podía leer los mensajes de intolerancia –los candidatos tienen que ser revolucionarios decían básicamente- no había cabida para los que disienten del régimen y sus omnipotentes caciques.

Los días convocados para las asambleas de nominación fueron testigos de la más burda manipulación de los protocolos establecidos por la ley electoral, pisotearon con sus castrenses botas – castristas por demás- sus propias normas legales, suspendieron asambleas para evitar participación de candidatos indeseables y electores no confiables, en otros casos detuvieron arbitrariamente a candidatos opositores y solo los liberaron cuando concluyeron las nominaciones.

En Camagüey por exponer un ejemplo, un posible candidato logro con astucia y perseverancia, participar en la asamblea de nominación, incluso llego a tener el micrófono en sus manos y pronunciar algunas palabras, pero ya la policía política lo tenía previsto todo para enfrentar y frustrar el intento cívico, la chusma que nunca falta en la Insula- dirigidos, claro está, por el G-2, pues cobardes como son, nunca toman iniciativa propia-  la emprendió contra el orador para que no fuera escuchado por la atónita concurrencia – y hay que decirlo: gozosa ante la insólita transgresión contra el poder absoluto-, su familia fue víctima de empellones, el ambiente se caldeo.

Al final de la jornada, si analizamos las condiciones en que los cubanos que nos atrevemos a dar pasos para cambiar el sistema necrótico que nos oprime, esta pequeña escaramuza fue una victoria, porque si bien no se logró el objetivo – nominar a un “no carnero”- para pesar del sicariato policial, el pueblo fue testigo de una acción de valor ciudadano, donde una persona común, contestatario, intentó bajo el manto de la Ley, ejercer un derecho político que supuestamente le otorga la Carta Magna socialista, y se demostró sin lugar a ninguna duda, que el gobierno totalitario hará lo que sea necesario para mantenerse en el poder, demostró una vez más que a pesar de poseer la fuerza y de tener los instrumentos jurídicos para ejercerla, tiene miedo, miedo de que unos pocos ciudadanos que piensan diferente, tengan una tribuna oficial donde expresarse, eso los aterra, demuestra su fragilidad moral y los antivalores que lo sustentan, pone en evidencia sus pies de barro, agrietados por casi 60 años de mentiras.

Y, como siempre los medios oficiales cacarean cínicamente al mundo el exitazo obtenido en las elecciones más democráticas que ojos humanos han visto – eso claro está, hasta que les toque el turno a los chavistas, entonces las venezolanas serán las más perfectas-, no importa que, de periodo en periodo, concurran menos ciudadanos a los espurios sufragios aun so pena de “marcarse” con los vigilantes Comités de Delatores de la Revolución y sus jefes, esto denota y visibiliza el creciente descontento popular. Igualmente, siempre en la comunidad internacional estarán los ingenuos y crédulos, los que miran a otro lado por conveniencias económicas, los que aspiran a meter sus codiciosas manos en el pastel, total, ellos viven en democracia. El pueblo cubano que se las apañe como pueda.

Para el 2018 veremos qué nuevo acto circense nos tiene preparado los artistas del Buró político de cara a las presidenciales, que nueva burla a la democracia y a la libertad escenificaran, el guion de la obra es previsible- no es que tengan mucha imaginación- pero dejemos el tema abierto para otro artículo.