Miércoles , 24 Mayo 2017
¿Auto? Ni de primera, ni de segunda, ni de décima mano…

¿Auto? Ni de primera, ni de segunda, ni de décima mano…

Luis Manuel Sánchez , un cubano de unos 48 años, aplaudió una de las ultimas medidas tomadas por el Consejo de Estado: La venta minorista de vehículos a la población, sin necesidad de una “carta de autorización”.

“Es un paso de avance”, dijo,”ya era hora de que esto sucediera, estoy seguro de que Cuba es el único país del mundo donde la gente aunque tenga dinero no puede comprarse un auto a su gusto y sin pedirle permiso a nadie”, añadió, de manera enfática.

La venta de motos, autos, utilitarios, camionetas, microbuses, nuevos y de segunda mano, fueron autorizados recientemente por el Consejo de Estado cubano, una medida que ha tenido gran repercusión dentro de la población cubana.

Un reporte del periódico oficial Granma dio a conocer que las normativas para la compra de carros por parte de los particulares entrarán paulatinamente en vigor en los próximos días, y básicamente destrabarán el complejo mecanismo que había en el país en este sector.

Durante décadas los cubanos sólo podían comprar automóviles nuevos con una “carta de autorización” que el Estado entregaba a algunas personas como reconocimiento de sus méritos. En los últimos años los principales beneficiados fueron los médicos y otros profesionales que regresaban de misiones en el exterior.

La venta a los particulares por medio del mecanismo de las “cartas de autorización’” ha resultado inadecuada y obsoleta”, dijo Granma, y añadió que “el sistema de cartas se había convertido en una fuente de especulación y enriquecimiento, pues algunas de las personas compraban autos en las concesionarias del Estado y los revendían por un valor varias veces superior en el mercado privado”.

Sin embrago, los precios serán semejantes a los que reconoce el mercado entre particulares.

“Es mas de lo mismo”, apuntó un hombre un poco mayor que acompañaba a Luis Manuel, “el único cambio es que no hará falta la carta de autorización, pero por lo demás, ¿quién va a comparar un carro de uso en 25 mil CUC?”, agregó.

“Mira, supongamos que mi hija que vive en Estados Unidos me quiera mandar dinero para un automóvil, ¿tu crees que ella pagaría un carro de uso en ese precio? , Si en el mundo entero un auto con la cantidad de kilómetros recorridos como los que venden en Cuba no cuesta mas de 1000 o 2000 dólares o euros, yo veo esto como un gran abuso”, afirma.

“No había sacado esa cuenta, solo me dejé llevar por el acontecimiento, porque por fin algo más no está prohibido en este país. Es que han sido tantos años de prohibiciones, que ante cualquier cambio tonto uno de deslumbra”, rectifica Luis Manuel.

Una mujer de unos 35 años se entromete en la conversación que mantienen los dos hombres y dice “el verdadero cambio hubiera sido quitar la carta de autorización, pero dejar los mismos precios a que se venden con la dichosa carta, esto ha sido solo para competir con los “intermediarios”, al final el Estado se ha convertido en otro abusador mas, comparable con los que tenían carta y se aprovechaban de otros para hacer un buen dinero, entonces de qué apertura estamos hablando, es lamentable decir que todo esto es un barniz”, agrega molesta la mujer.

Un señor que acompañaba a Laura, como dijo llamarse la mujer, hace un gesto de asentimiento y agrega: El periódico (Granma), dice que las cartas se habían convertido en una fuente de especulación y enriquecimiento… y yo me pregunto y ahora… ¿quien se va a enriquecer?, la respuesta es obvia, por supuesto que el Estado. Ahora el abusador está autorizado, y no es una actitud negativa, no, porque es el estado y lo que el hace siempre esta bien, aunque sea un descaro”, reafirma José Santos, como dijo que se llamaba.

“Usted sabe lo que es vender un carro de uso y bien usado, en un precio como si fuera nuevo, eso es el colmo del abuso, y de la sinvergüencería de este gobierno”, interrumpe Laura nuevamente.

“Yo ni pienso en esa posibilidad, porque eso es para los ricos de este país, como son todas las medidas que se están tomando últimamente en Cuba, ahora todas ellas están destinadas a hacer felices a los que tienen dinero, que la mayoría de las veces lo han obtenido de manera ilícita”, afirma.

Seguidamente José Santos agrega “para nosotros, los que trabajamos para el Estado, no existen posibilidades, con la miseria que nos paga cómo podríamos hacerlo, con qué dinero vamos a comprar un auto, ni de primera, ni de segunda, ni de décima mano”, y suelta una risotada.

 


 

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