Sábado , 27 Mayo 2017

Un bulevar de lujo

Las máximas autoridades en la provincia Artemisa se enorgullecen con la restauración y belleza del bulevar que distingue al municipio cabecera, mientras que inmuebles, calles, escuelas de otras localidades de la provincia se desploman a pedazos y en algunos casos hasta representan un potencial peligro para la seguridad de las personas que allí permanecen o circulan por la zona. Así se puede constatar, por ejemplo, en Güira de Melena, donde existen vecindarios y construcciones con valor patrimonial en total abandono y desatención por las entidades del Estado.

Con la creación en el 2010 de la provincia Artemisa, se comenzó con una nueva era de saqueos y desmantelamientos de empresas y servicios que fueron trasladados desde diferentes localidades hacia la capital provincial. A fábricas como la embotelladora de refrescos y la productora de hielo, se les desmontó toda la maquinaria y fueron destinadas a satisfacer servicios de los habitantes de la “Villa Roja”, como se conoce al municipio de Artemisa.

Después de casi siete años de fallido experimento, el régimen, incapaz de reconocer sus fracasos y desaciertos, extiende por más tiempo el “experimento” que se realiza en la provincia, tal y como fuese anunciado en la Sección Plenaria del último periodo de sesiones que tuvo -a fines del pasado año- la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).

Una de las esferas que más ha sido golpeada por esta situación es la de la vivienda, así mismo las edificaciones patrimoniales, donde no pocas de esas antiguas construcciones se encuentran en total deterioro y algunas destruidas, a la espera que por arte de magia les asignen a sus moradores los recursos para poder levantarlas; mientras  que en la Villa Roja se hace derroche de recursos en la construcción de un boulevard que alberga en toda su extensión una serie de comercios y establecimientos gastronómicos que operan en ambas monedas y que según los propios medios oficiales de comunicación -sin mencionar hasta el momento cifra oficial verificable- es una inversión de cuantiosos recursos y sumas millonarias del presupuesto anual destinado a la provincia.

El tiempo, fiel exponente de su naturaleza destructiva; ha dejado su arrolladora huella en cada uno de los inmuebles con más antigüedad de esta sureña comarca, el desentendimiento y la incapacidad de las esferas de gobierno han sido su principal aliado. Residencias que brillaban por su majestuosidad y belleza antes de ser expropiadas a sus legítimos propietarios por la “ruinavolución”, en los años sesenta del pasado siglo, hoy en día son ruinas; otras edificaciones con valor patrimonial como lo fueron la antigua tabaquería están al colapsar por el inmenso deterioro que presenta.

Habría que agregar que mientras se empeñan en ponerle al paseo un piso de cerámica fina y granito pulido, existen cientos de familias en repartos como el Pekín, en Güira de Melena, esperando hace más de veinticinco años por la incumplida promesa gubernamental para la reparación y asfaltado de sus calles. Aunque en estado deplorable están hasta las escuelas e incluso personas que fueron damnificadas de eventos meteorológicos, tienen sus viviendas destruidas y han estado a la espera de atención por más de dos lustros y un sin número de necesidades básicas en la población que ameritan un profundo análisis, de quienes representan el pueblo en nuestra provincia.

El desarrollo económico-social no se mide con la construcción de un lujoso boulevard habiendo tantas necesidades y miserias en el pueblo; aunque esté avalado y tenga el beneplácito de los personeros de las altas élites de poder; como sucede con las visitas efectuadas por algunos de los Vice-presidentes de la nomenklatura.

Habría que preguntarse si la contralora general de la republica, señora Gladis Vejerano Portela, ha verificado cada peso invertido en esa obra, no vaya a ocurrir que tanto derroche no sea más que una fachada justificativa y estemos ante otro de los muchos hechos de corrupción, como el que hace poco sacudió a esta provincia “experimental”, donde veintiocho de sus “honorables dirigentes” gubernamentales fueron sancionados penalmente por actos delictivos que incluían el desvío de recursos.

Artemisa, 4 de abril de 2017


 

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